Su principal obstáculo es en la esfera social y la de los sentimientos. A las personas con Síndrome de Asperger a menudo se las tilda de raras, excéntricas, maleducadas y egoístas. Pero, lo que muchos pasan por alto, es que estas actitudes o comportamientos, lejos de un capricho, tienen que ver con un trastorno severo del desarrollo que está encuadrado dentro del espectro autista.